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Un jardín, una historia. Transformación de una finca en Riva

Del plano al paisaje

Todo proyecto comienza con una idea, un boceto que imagina lo que aún no existe.

En Riva de Ruesga, aquella idea era una finca vacía, un terreno abierto entre montañas donde solo se intuía el potencial de un gran jardín.

El equipo de Diego Jardinería recibió el encargo de convertir ese espacio en un entorno natural integrado, uniendo arquitectura y paisaje a través del diseño, la plantación y la técnica.

El proceso arrancó en el estudio, donde el paisajista definió un plano que conectara la vivienda con el entorno.

Después, en obra, cada línea dibujada cobró vida: se modeló el terreno, se extendieron más de 390 m³ de tierra vegetal y se trazaron los caminos y áreas de plantación siguiendo las cotas marcadas por el relieve natural.

El corazón del jardín

El eje visual y simbólico del proyecto es un olivo centenario, plantado como guardián del conjunto y punto de conexión entre pasado y presente.

A su alrededor se estructuran los distintos espacios del jardín: zonas de pradera, caminos bordeados por árboles jóvenes y parterres de flor y arbusto que acompañan la arquitectura sin competir con ella.

El diseño vegetal combina árboles de porte medio y ornamental —como Prunus subhirtella pendulaQuercus palustris y Betula utilis— con especies de carácter más escultórico, como el Ilex aquifolium piramidal o el Picea pungens glauca, que aportan verticalidad y textura.

En total, más de una treintena de árboles fueron plantados para conformar una estructura verde estable, resistente al clima atlántico y al paso de las estaciones.

Colores, texturas y movimiento

La finca se completó con una cuidada selección de más de 600 plantas ornamentales de porte medio y bajo, elegidas por su cromatismo y su adaptación al terreno.

Entre ellas destacan:

  • Hydrangea macrophylla, con sus inflorescencias de verano que iluminan los bordes del jardín.
  • Salvia royal bumble y Agastache blue fortune, que aportan color y atraen polinizadores.
  • Fargesia rufa y Carex oshimensis, especies de hoja fina y movimiento natural con el viento.
  • Camellia sasanqua y Rosa rugosa, que introducen floraciones escalonadas a lo largo del año.
  • Acer palmatum en dos variedades —‘Bloodgood’ y ‘Limelight’—, que aportan contraste cromático y elegancia estacional.

Además acondicionamos 650 m² de jardín con malla antihierbas y una capa de corteza de pino de 4 cm, que mejora la conservación de la humedad y el aislamiento térmico del suelo.

El jardín cuenta además con un sistema de riego automatizado instalado por Riegotek, diseñado por sectores para optimizar el uso del agua.

Un paisaje que se funde con la montaña

El resultado final es un espacio que respira naturalidad.

Los límites del jardín se diluyen entre el terreno y las montañas que lo rodean, logrando una transición suave entre la arquitectura y el entorno.

El conjunto combina equilibrio, sencillez y carácter, reflejando la filosofía de Diego Jardinería: crear espacios que se integren, evolucionen y envejezcan con armonía.


Desde Diego Jardinería queremos agradecer la confianza depositada en nuestro equipo para el desarrollo completo de este proyecto, desde el diseño hasta la plantación final.

Cada proyecto es una historia, y esta finca de Riva es una de las más especiales: un jardín pensado para convivir con la naturaleza, disfrutarla y hacerla parte de la vida diaria.

Si deseas transformar tu espacio exterior en un entorno natural único, visita nuestra sección de paisajismo.

Diseñamos y ejecutamos jardines que respetan el entorno, optimizan los recursos y convierten la naturaleza en parte esencial de cada hogar.

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